El director general de AEGE y el Consejero de Industria analizaron propuestas para mejorar la competitividad de la industria electrointensiva en Cantabria

  • Ambos coinciden en la necesidad de que el Gobierno de España tome medidas para favorecer un coste del suministro eléctrico armonizado con el del resto de países europeos.
  • El sobrecoste eléctrico de las empresas electrointensivas españolas frente a sus competidores
  • de Francia o Alemania alcanza un diferencial de entre 20 y 25 €/MWh.
  • Urgen a la aprobación del Estatuto de Consumidores Electrointensivos con medidas similares a las de Francia o Alemania y dotación presupuestaria para reducir el diferencial de precio en España.

    El consejero de Innovación, Industria, Transporte y Comercio, Francisco Martín, se reúne con Fernando Soto, director general de la Asociación de Empresas con Gran Consumo de Energía (AEGE) para analizar la situación del sector. 16 de diciembre de 2019 © Raúl Lucio

El Consejero de Innovación, Industria, Transporte y Comercio del Gobierno de Cantabria, Francisco Martín y el director general de AEGE -Asociación de Empresas con Gran Consumo de Energía-, Fernando Soto, mantuvieron un encuentro para analizar temas de impacto del sector industrial, como el precio final de la energía eléctrica y su comparativa a nivel europeo, y las medidas adoptadas por otros países en favor de la competitividad de la industria electrointensiva. Asistieron directivos de Sidenor, GSW (Grupo Celsa), FerroAtlántica y Bondalti Cantabria, algunas de las principales industrias electrointensivas de Cantabria.

El consumo de electricidad en estas industrias supone hasta el 50% de sus costes de producción, haciéndolas extremadamente sensibles al coste eléctrico. Son empresas que operan en mercados globales frente a competidores europeos que gozan de precios eléctricos considerablemente más bajos lo que las sitúa en clara desventaja y merma peligrosamente su competitividad.

Soto explicó que “estas industrias necesitan disponer de un suministro eléctrico competitivo, algo que no ocurre en España donde el precio final de la electricidad es entre 20 y 25 €/MWh más caro que el que pagan industrias homólogas en Francia y Alemania”. AEGE viene reclamando la armonización de las condiciones de suministro de nuestras industrias con las de sus principales competidores. Soto añadió que “la industria electrointensiva tiene un elevado componente exportador por lo que se ve seriamente afectada por el riesgo para su actividad del alto coste del suministro eléctrico, sobre todo por las incertidumbres del corto plazo”.

Martín y Soto coincidieron en que la industria básica ejerce un efecto tractor sobre la economía, por lo que su viabilidad presente y futura­ potencia la recuperación económica, e incidieron en  la urgencia de que el Gobierno de España apruebe el Estatuto de Consumidores Electrointensivos con medidas como las que disfrutan los industriales alemanes y franceses y con dotación presupuestaria para reducir ese diferencial de precio eléctrico. El Estatuto debe proporcionar seguridad jurídica y certidumbre para garantizar la competitividad del suministro eléctrico a las plantas industriales y dotarlas de un marco que les permita seguir invirtiendo.

El director general de AEGE expresó su preocupación por el panorama a corto plazo para la industria electrointensiva en 2020, con el anuncio de recorte de la potencia a subastar (-60%) para el servicio de interrumpibilidad lo que supone otro duro golpe para estas industrias tras el considerable retraso en aprobar el Estatuto de Consumidores. Este panorama genera una gran incertidumbre que perjudica a la competitividad de la industria básica y pone en riesgo la actividad de sus plantas.

La interrumpibilidad es un servicio que ofrece la industria electrointensiva, un seguro para el sistema eléctrico activo las 24 horas los 365 días del año. Los grandes consumidores de electricidad prestan este servicio al operador del sistema para garantizar la seguridad de suministro. Además, favorece la eficiencia del sistema eléctrico en su conjunto y está implantando en muchos otros sistemas eléctricos europeos, que dispondrán de él en los próximos dos años.